Metal Político / Celebrar la baja de homicidios dolosos mientras aumentan estratosféricamente los desaparecidos, refleja los resultados de la presidenta

Metal Político / Celebrar la baja de homicidios

Antares Cervantes

Uno de los principales argumentos del gobierno de Claudia Sheinbaum es la reducción de los homicidios dolosos. Y los datos oficiales respaldan esa afirmación. De acuerdo con cifras presentadas por el Gabinete de Seguridad, el promedio diario de víctimas de homicidio pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 47.3 en mayo de 2026, una disminución de 46%. Además, mayo de 2026 fue reportado como el mes con menos homicidios de los últimos once años.

La pregunta incómoda surge cuando esos números se comparan con otra estadística igual de dramática: las desapariciones.

En marzo de 2026, el propio gobierno federal informó que existen 130,178 personas desaparecidas acumuladas desde 2006. De ellas, 43,128 permanecen sin localizar y sin actividad registrada posterior a su desaparición. Más inquietante aún: 69% de los expedientes presenta falta de información suficiente para la búsqueda o problemas en los registros.

Nadie puede negar que reducir homicidios es una buena noticia. Sin embargo, diversos especialistas han advertido durante años que en varias regiones del país la desaparición se ha convertido en una forma de violencia que muchas veces sustituye al asesinato visible. Un homicidio genera una carpeta, un cuerpo y una estadística. Una desaparición deja incertidumbre, familias buscando y, con frecuencia, una cifra más difícil de clasificar.

La paradoja es evidente. Mientras el gobierno presume una caída histórica en homicidios, México continúa acumulando decenas de miles de personas desaparecidas. Incluso organismos civiles han documentado que el fenómeno mantiene una tendencia preocupante en diversas entidades del país.

El problema no radica en reconocer los avances. Los homicidios efectivamente muestran una reducción según los registros oficiales. El problema surge cuando se presenta esa cifra como sinónimo de una victoria definitiva sobre la violencia.

La seguridad no puede medirse únicamente por cuántas personas son asesinadas. También debe medirse por cuántas desaparecen, cuántas son encontradas en fosas clandestinas, cuántas familias siguen buscando a sus seres queridos y cuántos casos permanecen atrapados en expedientes incompletos.

La administración de Sheinbaum tiene argumentos para presumir una disminución en homicidios. Los datos están ahí. Pero también tiene una deuda pendiente con otra estadística igual de dolorosa: más de 130 mil desaparecidos acumulados y más de 43 mil personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.

La verdadera prueba para cualquier estrategia de seguridad no es únicamente reducir asesinatos. Es lograr que los mexicanos dejen de morir y también de desaparecer.

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