Por LA COMUNICÓLOGA
Citando al expresidente estadounidense Franklin D. Roosevelt: “en política nada ocurre por casualidad”. Y partiendo de esa premisa, las remodelaciones y nuevas construcciones de las oficinas gubernamentales en nuestro estado, no solo buscan eficientar la administración pública con el ahorro en rentas, o eliminar privilegios, como nos dice el discurso oficialista de la 4T.
Con la reciente inauguración del Centro Administrativo del Bienestar y Desarrollo Rural, construido en el predio donde era la Casa de Gobierno, (lugar donde vivía el gobernador en turno), quedan destruidos, sepultados y en el olvido, los más de 90 años de gobernanza del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Ya lo hizo Andrés Manuel López Obrador, cuando fue presidente de México, al abrir las puertas de Los Pinos al pueblo. Aquí, en Hidalgo, con esta “obra para ahorrar a futuro”, ek gobernador Julio Menchaca comunica que el cambio ya es irreversible, que existe autoridad política y control institucional.
Comienza un nuevo gobierno, una nueva forma de gobernar. Si bien, la construcción no se percibe como un gobierno austero, sí se percibe como la territorialización simbólica del poder.
Y es que, con las nuevas oficinas, se pretende que la ciudadanía tenga la sensación de que los gobiernos emanados del partido político Morena, son gobiernos modernos, y con ello, dejar en el olvido poco a poco a los dinosaurios del PRI.
La austeridad republicana
Con inversión de más de 377 millones de pesos en el Centro Administrativo del Bienestar y Desarrollo Rural, los hidalguenses esperamos que en verdad sean oficinas gubernamentales eficientes, de no ser así, corren el riesgo de interpretarse como un gasto innecesario sabiendo las miles de prioridades existentes en la capital del estado, una de ellas, el bacheo de las calles.

De los 17 millones de pesos que se ahorrará el Gobierno de Hidalgo en renta del espacio ubicado en Centro Minero, quedan las preguntas ¿qué pasará con ese espacio propiedad del gobierno federal? Se habla que podrían ser remodeladas y ocupadas nuevamente por el gobierno estatal, ¿entonces dónde está la austeridad?
Y ya ni hablar de las adecuaciones realizadas en la Plaza Juárez de Pachuca, el cambio de cancelería al Palacio de Gobierno, sustitución de elevadores y la remodelación de la Dirección General de Contabilidad, cuya inversión ascendió a más de 70 millones de pesos,
O de la construcción del Centro Administrativo y de Servicios para el Pueblo (CASP), las dos torres que están frente a Zona Plateada, cuya inversión se estima en 2 mil 900 millones de pesos.


