Metal Político / El fracaso económico del mundial en Hidalgo

Metal Político / El fracaso económico

Antares Cervantes

Cuando se anunció que el Mundial de 2026 detonaría una derrama económica histórica para México, desde el Gobierno de Hidalgo se habló de una oportunidad para convertir a Pachuca en un polo receptor de visitantes. La realidad, hasta ahora, muestra un panorama muy distinto, la mayor parte de los beneficios se concentraron en las tres sedes oficiales, Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, mientras que Hidalgo quedó prácticamente al margen.

La propia Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), estima que durante la fase de grupos la derrama nacional superó los 17 mil 500 millones de pesos, con una proyección cercana a 65 mil millones para todo el torneo. Sin embargo, ese flujo económico se concentró principalmente en las ciudades sede, donde la ocupación hotelera llegó al 85 % y restaurantes, bares y comercios reportaron ventas históricas.

En contraste, no existe hasta el momento un informe oficial del Gobierno de Hidalgo, de la Secretaría de Turismo estatal o del Ayuntamiento de Pachuca que documente incrementos extraordinarios en ocupación hotelera, llegada de turistas o ventas vinculadas directamente al Mundial. La ausencia de indicadores resulta significativa considerando que la promoción gubernamental insistía en que la cercanía con la capital permitiría captar parte de los visitantes.

Los datos estructurales ayudan a explicar el limitado impacto. En Pachuca, el turismo representa apenas 4.85 % de la economía municipal, mientras que los servicios de alojamiento y preparación de alimentos tienen un peso reducido dentro de la economía estatal.

Diversos análisis económicos también advierten que una parte importante del consumo mundialista corresponde a una reasignación del gasto interno, es decir, dinero que los mexicanos habrían gastado de cualquier forma y no por una riqueza generada por turistas extranjeros.

El caso de Hidalgo deja una lección para la política pública, anunciar expectativas no sustituye una estrategia de atracción turística. Sin infraestructura especializada, campañas internacionales, paquetes turísticos competitivos y eventos paralelos de gran escala, la cercanía geográfica con una sede mundialista no garantiza beneficios económicos.

El Mundial sí generó ganancias para México, pero los datos disponibles muestran que esas ganancias no llegaron con la misma intensidad a Hidalgo. La diferencia entre el discurso oficial y los indicadores conocidos nos hace pensar que se vendió una falsa y exagerada idea sobre una oportunidad que nunca tuvo las condiciones reales para materializarse.

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