Tepeapulco.- Han pasado más de dos meses desde el homicidio de Iván Salvador Ortega González, joven de 24 años originario de Ciudad Sahagún, y hasta ahora su familia sigue sin respuestas claras de justicia.
Denuncian que el proceso penal ha estado rodeado de incertidumbre y, sobre todo, de ausencia de avances concretos por parte del Ministerio Público y la División de Investigación.
Ante ello, familiares y amigos de Iván Salvador Ortega González, se manifestaron en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH), para exigir que se aceleren las investigaciones relacionadas con su fallecimiento.
Tras sostener una reunión con autoridades de la dependencia, la representante legal de la familia, Estephanie Shaddai Vera Ángeles, informó que el expediente se mantiene bajo la jurisdicción de la Unidad de Ciudad Sahagún.
Según explicó la abogada, el compromiso institucional es que para finales de mayo se cuente con información sustancial que permita esclarecer las circunstancias de la muerte.
Así mismo indicaron que la última vez que Edwin Aarón González Quiroz, vio a su primo hermano con vida, fue la noche del 4 de febrero. Iván le comentó que saldría con unos amigos. Nada hacía suponer lo que ocurriría después.
Al día siguiente, la preocupación comenzó a crecer. Iván no regresó a casa ni acudió a su negocio, una pollería que atendía con constancia. Lo que empezó como inquietud rápidamente se convirtió en angustia.
La familia emprendió su búsqueda por distintos puntos de la región: hospitales, separos y cualquier lugar donde pudiera haber información.
En medio de esa desesperación, comenzaron a recibir llamadas de extorsión en donde les aseguraban que lo tenían retenido y que, si pagaban, lo liberarían. Con la esperanza de encontrarlo con vida, realizaron depósitos que sumaron seis mil 500 pesos.

Desafortunadamente el joven fue localizado sin vida en febrero de este año en un predio de la comunidad de Tepetates, en Tepeapulco, tres días después de haber sido reportado como desaparecido.
“Nos pedían que no acudiéramos al Ministerio Público, que ellos lo tenían y que nos lo devolverían”, recuerda Edwin. Tiempo después, las propias autoridades les confirmaron que se trataba de un engaño telefónico, presuntamente realizado desde un centro penitenciario.
Fue hasta la mañana del 6 de febrero, cuando llegó la llamada que temían. Les informaron sobre el hallazgo de un cuerpo en un camino de terracería conocido como Camino Viejo hacia Tepetates, a pocos minutos de su domicilio.


