* Bajo la dirección de Mara Hernández Ponce, el monólogo explora las distintas voces que conviven en el interior de una persona y su permanente búsqueda de equilibrio.
* A través de Ricardo, Carito y Espiritual, el espectáculo desdobla las dimensiones material, superficial y espiritual de un mismo individuo.
En 1974, cuando tenía 17 años, Ricardo Haneine Haua escribió e interpretó Videncia con el apoyo de sus compañeros de preparatoria. La obra se presentó en la Alliance Française de Polanco y, después de aquella experiencia, el texto permaneció conservado durante más de medio siglo. Hoy, a los 70 años, Haneine Haua regresa al escenario para atender un deseo pendiente: reencontrarse con su primera creación teatral desde la experiencia y las preguntas acumuladas a lo largo de 52 años.
Dirigida por la pedagoga teatral y directora de escena Mara Hernández Ponce, la versión de 2026 no pretende reconstruir el montaje original, sino revisitarlo desde el presente. El proceso implicó una exploración minuciosa del texto, un entrenamiento actoral y físico para el intérprete y la construcción de un lenguaje escénico capaz de diferenciar a los tres personajes que sostienen el monólogo: Ricardo, la personalidad material; Carito, la personalidad superficial, y Espiritual, la conciencia espiritual.

“Cuando leí el texto por primera vez me sorprendió la profundidad con la que fue escrito por un joven de 17 años, como si hubiese vivido toda una vida y sin temor de analizar el monólogo interno que nos acecha todos los días”, señala Mara Hernández Ponce. Para la directora, la vigencia de la obra se encuentra en el diálogo y la confrontación que cada persona sostiene entre sus deseos, sus responsabilidades, la manera en que se relaciona con los demás y su dimensión espiritual.
En Videncia, ninguna de estas facetas ocupa un lugar superior. Las tres son indispensables y se encuentran en un movimiento constante de conflicto, integración y búsqueda de equilibrio. Carito, la llamada personalidad superficial, no representa solamente la banalidad: es la cara que entra en contacto con la sociedad, la dimensión que permite relacionarse con los otros.
Ricardo encarna el vínculo con el mundo material y las responsabilidades, mientras que Espiritual abre el espacio de la conciencia. Sus conversaciones muestran que el conocimiento de uno mismo no es un proceso concluido, sino una negociación que se transforma a lo largo de la vida.
El universo interno del personaje también adquiere una presencia visual. Durante el proceso creativo, Hernández Ponce pidió al intérprete realizar una pintura que respondiera a la pregunta: “¿Cómo es el mundo interior de Ricardo?”. La obra, titulada también Videncia, fue dividida y reproducida en tres pendones que acompañan a cada una de las personalidades. A este dispositivo se incorporan objetos que Haneine Haua ha reunido a lo largo de su vida y que, al ingresar al escenario, adquieren nuevos significados.
Entre estos elementos destacan una garza de madera vinculada con Carito, un jaguar relacionado con Ricardo y un búho que acompaña a Espiritual. Dragones, representaciones religiosas y otras piezas completan una geografía íntima que permite a los objetos funcionar como extensiones de los personajes. Sin convertir al espectáculo propiamente en una obra de teatro de objetos, su presencia suma una dimensión simbólica y memorial al montaje.

La música original fue creada especialmente para esta versión por Enrique Haneine Haua, compositor y músico radicado en Nueva York. A partir de sesiones creativas con el intérprete y la directora, desarrolló una escenofonía grabada en estudio que transita por el jazz, la salsa, el rock and roll y la música electrónica. Más que acompañar las escenas como un elemento incidental, el sonido actúa como un estímulo dramático que sostiene a los personajes y evoca atmósferas relacionadas con las décadas de los sesenta y los setenta.
El proceso cuenta también con la colaboración de Guillermo León, actor, director y dramaturgo reconocido con el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo 2007.
Como asesor escénico y responsable del entrenamiento físico, la producción ejecutiva y el diseño de iluminación, León acompaña la construcción corporal de los personajes y coloca al intérprete en el centro del dispositivo escénico.
Además de reflexionar sobre las identidades que conviven dentro de una persona, Videncia reivindica al teatro como un espacio de expresión al que es posible acercarse en cualquier etapa de la vida.
El regreso de Ricardo Haneine Haua muestra cómo alguien cuya trayectoria profesional transcurrió fuera de los escenarios puede recuperar el impulso creativo y encontrar en el teatro una vía para compartir preguntas profundamente humanas.
Más que proponer respuestas definitivas, la obra invita al público a reconocer las voces que intervienen en sus decisiones, deseos y vínculos. La puesta en escena, se convierte así en un encuentro entre dos momentos de una misma vida: el joven que escribió para comprenderse y el hombre que, cinco décadas después, vuelve a pronunciar aquellas palabras frente a nuevas generaciones.
Ficha artística
Dramaturgia e interpretación: Ricardo Haneine Haua
Dirección escénica: Mara Hernández Ponce
Música original y escenofonía: Enrique Haneine Haua
Asesoría escénica, entrenamiento físico, producción ejecutiva y diseño de iluminación: Guillermo León
Vestuario: Carmita Soria
Diseño de escenografía y pintura: Ricardo Haneine Haua
Fotografía: Daniel de Laborde
Prensa: Sandra Narváez
Producción: Ricardo Haneine Haua

Temporada
Funciones: lunes 10, 17, 24 y 31 de agosto de 2026
Horario: 20:00 horas
Lugar: Teatro La Capilla
Dirección: Madrid 13, colonia Del Carmen, alcaldía Coyoacán, C.P. 04100, Ciudad de México
Duración: 80 minutos de espectáculo, con un intermedio de 15 minutos
Clasificación: recomendada para mayores de 16 años
Cupo: 90 personas
Precio general: $350
Preventa: $300
Descuentos: aplicables conforme a las políticas del Teatro La Capilla
Venta de boletos: taquilla del teatro y Boletópolis.com
Función de prensa: martes 21 de julio de 2026

