Fernando de Jesús
En la actualidad, la docencia se ha vuelto una profesión de alto riesgo: exigencia de las autoridades educativas, de los padres de familia y tutores, de los alumnos y de la sociedad en general.
Si bien el tema del profesor Alberto Jasso es el más reciente y el que más ha dado de que hablar, es importante señalar que el caso no está esclarecido. Eso sí, mientras esta situación se resuelve, se enfrenta un estigma social que puede manchar la carrera y la imagen pública.
El acoso y la violencia sexual son temas que no se deben de ignorar; constituyen un problema que es necesario enfrentar y erradicar, así como creerles a las verdaderas víctimas.

Asimismo, han existido casos de docentes que han sido víctimas ante falsas acusaciones como el caso de la “Lady Libros”, quien acusó de un supuesto acoso sexual al profesor que la grabó, mientras les arrebataba y condicionaba los libros de texto gratuitos a los alumnos de primaria cuyos padres no habían pagado las cuotas escolares.
En su video de despedida, el profesor Jasso menciona que ante esos casos la presunción de inocencia no existe. Aunque legalmente sí está reconocida, el juicio social es el que no perdona; la mancha queda en el profesor y su legado.
También existe una sobreresponsabilidad en el cuidado de los alumnos; sin embargo, existen situaciones en las que no hay preparación y medios necesarios, ni las instituciones ni el Estado proporcionan capacitación ni personal especializado para atender casos de emergencia.
Tal fue el caso del profesor Esteban, quien en el año del 2023 enfrentó una acusación de omisión de auxilio sobre la muerte de un alumno después de haber sufrido un golpe en la cabeza tras caer mientras jugaba fútbol.
El maestro notificó a la dirección y llamó al padre del menor, quien acudió por él y lo llevó a una clínica, donde fue atendido y dado de alta inicialmente. No se responsabilizó a la clínica que dio de alta al alumno ni mucho menos al Estado por no establecer personal médico en las escuelas; se responsabilizó al docente, quien reportó la situación y hasta finales de 2025 fue absuelto.
Los casos en que el docente sea culpable no deben quedar impunes. Pero hay que acabar con los estigmas, desmentir las falsas acusaciones y exigir que sean debidamente castigadas, ya que no solo acaban con carreras, también con familias y vidas.

Es imposible no tener un vínculo con el alumnado, porque la labor demanda empatizar y preocuparse por el alumno; el verdadero docente no lo hace por contrato, sino por amor a la práctica, a los estudiantes y porque se enseña a ser personas.
Esta labor no es para todos; requiere un alto grado de compromiso con los alumnos, honestidad y rectitud al ser figuras ejemplares para el alumnado y valor y temple para enfrentar los retos que impone la sociedad y el Estado.


