Por Carlos Camacho
A la presidenta municipal de Cardonal, alguien le calentó la cabeza y le hizo creer que tiene todas las posibilidades del mundo para ser la próxima gobernadora de Hidalgo y le ha sugerido dejar en el abandono a sus gobernados y recorrer otras latitudes para pintar “casas naranjas”, acompañar a su dirigente nacional, Álvarez Máynez a sus giras por el estado, aunque el municipio se le esté cayendo a pedazos y acumule una larga lista de denuncias.
Tiene un asesor, Martín Uván Ramírez, que cobra como tal en el municipio y al mismo tiempo labora en el Instituto Hidalguense de Educación para Adultos. Realiza esa doble función (empleado y asesor) con el aval de su jefe, Pedro Porras Pérez.
Apenas el 24 de febrero, la alcaldesa Karla Monserrat Hernández Cerroblanco, viajó de Cardonal a San Agustín Tlaxiaca e invitó a varios de sus colaboradores cercanos, para aplaudir al dirigente nacional del partido naranja, sin importarle que era un día hábil.
Lo grave no es su aspiración gubernamental, sino su confrontación con la mayoría de los integrantes de la asamblea municipal, incluidos los regidores de MC, quienes han documentado con puntualidad cada una de las irregularidades que ha cometido desde el principio de su gestión, el 5 de septiembre del 2024.
Desde el comienzo de su gobierno, decidió presidir todas las comisiones al interior del Cabildo, simuló destituir a la titular del Órgano Interno de Control (OIC), Amayrani Ángeles Rosqueno, a petición de la asamblea municipal, pero ella continúa en el cargo, a pesar de haber sido desconocida por el Cabildo, debido a una serie de irregularidades en su desempeño.
Engañó a los regidores con la aprobación de un incremento de dos mil pesos en sus dietas, a cambio de no revisar contratos y documentos que por ley tiene que presentar con respecto a la adjudicación de obras, contratos de compra o de renta, como hizo con siete vehículos para el uso del gobierno municipal.
Además, ofreció recursos para apoyo social en las comunidades, que cada regidor aplicaría en favor de las 51 comunidades del municipio. Dispondrían de 16 mil pesos, pero no en efectivo. Ellos canalizarían a los solicitantes de un apoyo en específico con la tesorería para recibir el recurso. Nada les han cumplido.
Seis de los nueve regidores, incluidos los del partido que postuló a la presidenta, han tocado puertas para pedir la intervención de las autoridades, a fin de frenar los abusos de la alcaldesa y transparentar el uso de los 108 millones de presupuesto que recibieron para este año. En el 2025 la cifra era de 113 millones.

Ella dispone de una lujosa camioneta, rentada, así como siete camionetas, rentadas, de las que no da cuenta a la asamblea.
Los regidores inconformes han acudido al Congreso del Estado, a la Subsecretaría de Desarrollo Político, a la Auditoría Superior del Estado, a la Secretaría de la Contraloría, al Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo, y en el Poder Legislativo se declararon “incompetentes” para resolver el asunto; en el TEEH, la autoridad sugirió a la autoridad municipal, entregar la información solicitada por los asambleístas, pero no sancionó la maniobra de la alcaldesa para ignorar le decisión del Cabildo, de dar de baja a la contralora, quien sigue en esa función.
Con eso y más irregularidades, a la presidenta de uno de los municipios más pobres del estado, le susurran al oído que ella puede ser la próxima sucesora de Julio Menchaca en el poder ejecutivo estatal. ¡Faltaba más!


