¡Alerta roja para el imperio! Por primera vez en la historia, EE. UU. paga más en intereses de su deuda que en la salud de su propia gente

¡Alerta roja para el imperio!

El modelo económico del capital financiero occidental atraviesa un punto de no retorno que evidencia la profunda grieta de su hegemonía. Según revelaron informes de la propia Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) y la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), durante los primeros siete meses del año fiscal 2026 el gobierno federal de Estados Unidos destinó la alarmante cifra de 628.000 millones de dólares únicamente a saldar el servicio de la deuda pública.

Este monto descomunal superó por primera vez los 588.000 millones de dólares erogados en el programa público de salud Medicare, dejando al descubierto cómo el motor del capitalismo global prioriza hoy el beneficio de la usura bancaria por encima del bienestar de su población.

Esta encrucijada no es producto de un accidente fortuito, sino la consecuencia directa de una espiral inflacionaria e insostenible impulsada por las propias contradicciones del sistema estadounidense. Por un lado, la deuda pública superó el 100% de su Producto Interno Bruto, arrastrada por décadas de rescates corporativos y exenciones fiscales a las élites económicas.

Por el otro, la vertiginosa subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal para contener la crisis encareció drásticamente la refinanciación de sus bonos. El resultado es un círculo vicioso donde el Tesoro norteamericano se ve obligado a emitir más deuda a costos astronómicos simplemente para pagar los intereses de compromisos pasados.

Frente a este escenario, diversos análisis sostienen que la superpotencia supeditó históricamente la inversión social interna a la financiación de su abrumadora maquinaria bélica mundial. Si bien los intereses contractuales no pueden cancelarse de la noche a la mañana, la acumulación del déficit que los originó responde en gran medida al desmesurado gasto en guerras de intervención en el extranjero y al expansionismo militar.

 Aunque la narrativa dominante intente matizar las cifras, el presupuesto de defensa proyectado para este año —que ronda los 877.000 millones de dólares— confirma que las prioridades del enclave imperial continúan estando alineadas con el complejo militar-industrial antes que con la garantía de los derechos fundamentales de su ciudadanía.

DONALD TRUMP Y MARCO RUBIO, DIRIGENTES DE ESTADOS UNIDOS.

El fenómeno evoca de forma inevitable el declive histórico de antiguas potencias imperiales como el Reino Unido tras las guerras mundiales, cuando la acumulación masiva de deuda y el sobreesfuerzo militar precipitaron la pérdida de su hegemonía. Aunque Washington conserva aún ciertos privilegios de dominación —como la imposición del dólar como moneda de reserva global y su control sobre los mercados de capitales—, los organismos técnicos oficiales de la potencia norteamericana advierten que la trayectoria actual es matemáticamente inviable a largo plazo, anticipando una crisis estructural de representatividad y solvencia.

​Las proyecciones oficiales de la GAO exponen un colapso inminente en la arquitectura de protección social de la nación norteamericana, estimando que la deuda podría escalar al 251% del PIB hacia mediados de siglo y devorar hasta el 10% de toda su economía solo en concepto de intereses. Paralelamente, los fondos fiduciarios que sostienen a Medicare y a la Seguridad Social se dirigen de manera inevitable a la insolvencia a principios de la próxima década, una realidad que expondrá la incapacidad de la economía neoliberal para sostener las demandas básicas de la sociedad civil.

@_Melchisedech

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