*Representantes de la sociedad civil reconocen el valor de la actualización de indicadores epidemiológicos de la ENCODAT 2025
*Según la encuesta nacional, en población de 12 a 65 años se observa una disminución del consumo de tabaco fumado durante el último mes (de 17.6% a 15.1% de 2016 a 2025)
*En consumo de alcohol, la prevalencia alguna vez en población de 12 a 65 años aumentó de 71% en 2016 a 73.7% en 2025
*En el caso de jóvenes aumentó la prevalencia de uso de cigarro electrónico
Ciudad de México.- Luego de la publicación de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, representantes de la sociedad civil reconocen el valor de la actualización de indicadores epidemiológicos asociados al consumo de drogas, y hacen un llamado al Estado Mexicano para fortalecer las políticas del control del alcohol y del tabaco.
Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx, señaló que: “la ENCODAT 2025 constituye un instrumento sumamente valioso para la actualización de indicadores epidemiológicos asociados al consumo de drogas, legales e ilegales”.
En drogas ilegales, hay un incremento significativo de 9.9% en 2016 a 13.1% en 2025, considerando población general de 12 a 65 años, motivada por el aumento del consumo de cannabis (de 8.6% a 12%), los estimulantes de tipo anfetamínico (de 0.9% a 1.5%) y de alucinógenos (de 0.7% a 1.3%).
“Centrándonos en las drogas legales, en población de 12 a 65 años, se observa una disminución del consumo en tabaco fumado durante el último mes (de 17.6% a 15.1% de 2016 a 2025), motivada seguramente por el avance de las políticas públicas para reducir la exposición al humo en espacios públicos, así como la prohibición total de la publicidad, promoción y patrocinio, aunque esta última sigue bajo litigio de las tabacaleras que no han querido cumplir sus obligaciones de eliminar la exhibición de productos en puntos de venta, otra forma de publicidad”.
“Sin embargo, es alarmante el aumento de la prevalencia de uso de cigarro electrónico en el último mes, que aumentó de 1.1% en 2016 a 2.6% en 2025 para población general; y de 1.1% a 3.1% en adolescentes, lo cual amerita una revisión minuciosa sobre las acciones de vigilancia sanitaria para contener la epidemia”.
De igual manera, hay que prestar atención a los productos de tabaco calentado y las bolsas de nicotina, que por primera vez se consideran en la encuesta y muestran signos de crecimiento acelerado, apuntó Erick Antonio Ochoa.
En cuanto al consumo de alcohol, la prevalencia de consumo alguna vez en población de 12 a 65 años aumentó de 71% en 2016 a 73.7% en 2025. Es alarmante que en adolescentes la prevalencia siga en 33.9% (36.6% en hombres y 31.1% en mujeres), mientras en población adulta haya aumentado de 77.3% a 80.4% durante el mismo periodo, con un aumento significativo en mujeres (de 67.3% a 75.4%).
“Acá nuestro llamado al Congreso de la Unión y al gobierno nacional, para construir una política nacional sólida hacia las bebidas alcohólicas, que incluya mayores impuestos, etiquetado claro en los envases, restricciones a la publicidad exterior, entre otras medidas promovidas por la Organización Mundial de la Salud”, finalizó.
Yahaira Ochoa Ortiz, especialista en temas de género de SJ Mx, a su vezsostuvo: “La ENCODAT reveló que mientras los hombres muestran una tendencia a la baja en el consumo excesivo de alcohol y tabaco, las mujeres han incrementado su exposición. El consumo de alcohol alguna vez en la vida en mujeres subió de 62.6% a 69.3%, y el tabaquismo femenino no mostró la reducción que sí se observó en la población masculina”.

“Esto podría indicar que los factores de riesgo específicos de las mujeres (como el malestar psicológico o las cargas de cuidado), requieren políticas con perspectiva de género que no solo se centren en la sustancia, sino en las condiciones de vida que motivan el consumo”, señaló.,
Mientras que Claudia Moreno, abogada de Salud Justa Mx, dijo que “en el caso del tabaco, según la Encuesta el vapeo aumenta en adolescentes (hasta 3.1% en el último mes), y la exposición al humo de segunda mano en escuelas alcanza 23.1%. La escuela es un entorno de protección reforzada, donde el Estado no sólo regula, sino que tiene el deber de prevenir riesgos y cortar mecanismos de captación”.
Esa obligación se traduce en implementación concreta: protocolos claros de prevención, detección y actuación (sin criminalizar a estudiantes, pero sí cerrando la oferta y el suministro), vigilancia de perímetros y puntos de venta cercanos mediante coordinación local y verificación sanitaria (COFEPRIS), mecanismos de denuncia y respuesta rápida, y campañas para desnormalizar el consumo y advertir riesgos.


