Ps José Luis Ríos
Recordar y vivir la Pasión de Cristo, va más allá de una fecha o celebración de Semana Santa, el sacrificio de Jesús en la Cruz representa el acto de amor más profundo y grande, que alguien puede darle a una persona.
Después del pecado cometido por Adán y Eva, vino una separación espiritual de relación del hombre con el Creador, a causa del pecado. A partir de ese momento, el mismo Dios que formó al hombre a imagen y semejanza suya (Gen 2 y 3), preparó un plan de rescate y restauración del hombre perdido y separado de Él.
El Padre Eterno envió a su hijo Jesús al mundo, para traer Salvación, Vida y Esperanza a la humanidad. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Solo alguien con tanto amor al prójimo, pudo guardar silencio ante acusaciones injustas y manipuladas, para ser castigado y condenado a muerte. Solo una persona tan santa como Jesucristo, fue quien decidió sufrir, padecer y llevar nuestras penas, hasta una muerte anunciada en una Cruz.
Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él, herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él, el pecado de todos nosotros. El escritor Isaias predijo la forma más cruel y triste con la que Jesús habría de morir. “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.
Lo sucedido en el Monte Calvario hace más de 2020 años, fue el acontecimiento universal que marcó el inicio de una nueva vida de perdón, de salvación y esperanza de vida eterna para el hombre.
Jesús dio su Vida en esa Cruz, para darnos vida a nosotros. Sus palabras en esa Cruz se escucharon tanto en la tierra como en el cielo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.


