Las armas de fuego que les fueron despojadas a elementos de la Guardia Nacional, la noche que los privaron de su libertad, por Huichapan, Hidalgo, fueron abandonadas a un costado de la carretera Toluca–Palmillas, en la comunidad de San Antonio Escobedo, Estado de México, y apenas hace unas horas fueron localizadas.
Según se informó, una denuncia anónima a cuerpos policiales, dio razón de la presencia del armamento en dicho sitio
Como fue del dominio público, la noche del 29 de enero pasado, los guardias nacionales fueron interceptados por civiles armados, en una carretera del municipio de Huichapan.
Durante el ataque, cuatro uniformados fueron retenidos y desarmados. Horas después, un teniente fue hallado sin vida en la comunidad de San Miguel Arcángel, en San Juan del Río, Querétaro, mientras que otros tres elementos los abandonaron golpeados, pero vivos.
Por el crimen del teniente y el robo del armamento oficial, las corporaciones iniciaron operativos de investigación y búsqueda.
Fue mediante una denuncia anónima, que se alertó sobre la posible ubicación de las armas, mismas que estaban tiradas entre matorrales junto a una barda.
La zona fue acordonada por autoridades de los tres niveles de gobierno, que implementaron filtros de revisión vehicular y un fuerte dispositivo de seguridad.

Peritos en criminalística del Estado de México, realizaron el procesamiento del lugar durante varias horas, para asegurar el equipo y recabar indicios que permitan dar con los responsables.
El hallazgo representa un avance en las indagatorias, mientras continúan las acciones coordinadas en la franja limítrofe entre Hidalgo, Querétaro y el Estado de México para ubicar a los agresores y reforzar la seguridad en la región.


