SOMBRAS DEL TIEMPO / ¿Viva a quién?

Fernando de Jesús

El Grito de Independencia del 15 de septiembre suele ser diferente cada año: cada gobernante agrega o quita personajes a quienes decide gritarles “¡Viva!”.

La intención de esta tradición es conmemorar la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando Miguel Hidalgo incitó al pueblo a levantarse en armas, tocando la campana del pueblo de Dolores dando inicio al movimiento insurgente.

Si bien ocurrió de madrugada en aquel pueblo, el cura no tocó directamente el campanario, sino un esquilón; fue el campanero quien lo hizo sonar. Además, lo más cercano que conocemos a su arenga son frases como “¡Viva Fernando VII!” y “¡Muera el mal gobierno!”, en referencia al gobierno de José Bonaparte. El movimiento encabezado inicialmente por Hidalgo duró alrededor de nueve meses y él nunca logró consumar la Independencia.

Aunque el detalle histórico no sea exactamente como lo cuenta la tradición, esta ceremonia se ha convertido en una costumbre que cada año nos recuerda nuestra soberanía y que, al mismo tiempo, puede convertirse en un espacio para el discurso político y el debate histórico.

El héroe histórico es imperfecto y debemos considerarlo como tal. Fueron personas con convicciones, defectos, errores y decisiones que marcaron no solo el rumbo de sus vidas, sino también el de las naciones. Sin embargo, los gobiernos los han utilizado y alabado para determinados fines, o bien los han rechazado y tachado de lo peor.

Este año hubo algunas inclusiones importantes en el Grito de la presidenta de México, como el caso de las mujeres Antonia Nava, conocida como “La Generala”, quien ofreció sacrificarse por el ejército de Nicolás Bravo; y Gertrudis Bocanegra, informante de los insurgentes que incluso llegó a ser fusilada en su natal Pátzcuaro.

Por otro lado, hay demasiadas personalidades de la lucha por la Independencia que se han quedado fuera de este discurso denominado Grito de Independencia, ya sea por olvido o por rechazo.

Ignacio López Rayón, insurgente que peleó junto con Hidalgo y Morelos, realizó el primer grito de Independencia, el 16 de septiembre de 1812, en el Chapitel, en el municipio de Huichapan. Sin embargo, su papel no ha recibido el reconocimiento que merece dentro de la tradición que él mismo comenzó.

María Ignacia Rodríguez de Velasco, “La Güera Rodríguez”, fue una figura de la época que no solo apoyaba económicamente al movimiento insurgente, sino que también proporcionaba información clave. Heroína controvertida, ya que fue llevada ante un tribunal, acusada de alterar el orden y de adulterio. Sin embargo, ella habría convencido a Iturbide de pelear del lado de la insurgencia, quién consumaría la Independencia.

Por último, Agustín de Iturbide, a quien no solo han querido minimizar su aporte a la Independencia, sino que también han tachado de traidor a la patria y fue el verdadero consumador de la Independencia de nuestro país.

El discurso político no siempre habla de la historia completa, sino que puede estar a disposición de la conveniencia del gobierno en turno. El país no fue forjado por un solo movimiento ni por unos cuantos líderes insurgentes; fue moldeado por personajes que han resultado incómodos y por muchos otros que permanecen en el anonimato o en el desconocimiento social.

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