EL PERIODISMO DE CAMACHO/ En educación, más apoyos pero menos aprendizaje

En educación

Por Carlos Camacho

Si se trata de preparar jóvenes capaces de comprender lo que leen, razonar, resolver problemas y adquirir las herramientas necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más competitivo, entonces el Estado mexicano ha fallado, y, lo peor, es que se resiste a aceptar evaluaciones como la de PISA, que evidencian ya no el estancamiento, sino en el retroceso de los jóvenes de 15 años, en temas como matemáticas o lectura.

Al conocerse los resultados de la prueba realizada en el 2025 y comparada con la del 2022 (se realiza cada tres años desde el 2000), la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que “siempre hemos criticado la prueba PISA” y la Secretaría de Educación Pública (SEP), criticó también las limitaciones de medir a distintos países con un mismo examen.

Ambos defendieron el modelo iniciado en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de la Nueva Escuela Mexicana, que, entre otras cosas, desapareció las matemáticas, como asignatura y las incorporó al campo formativo de Saberes y Pensamiento Crítico”.

La prueba PISA (Programme for International Student Assessment), Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, fue implementada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Y, recién entregó los resultados de la evaluación hecha a 760 mil alumnos de 91 países, en los que México mostró un retroceso en matemáticas y lectura, también un avance en ciencias.

En nuestro país, fueron evaluados 7,843 jóvenes de 297 escuelas. En matemáticas, obtuvieron 388 puntos (siete debajo de lo alcanzado en el año 2022); en lectura, 408 puntos (igual, siete menos que hace tres años); en ciencias subieron cuatro puntos.

Un dato preocupante es que en México sólo el 30 por ciento de estudiantes de 15 años tienen competencias básicas en matemáticas (podría servirnos de consuelo que, en España, un tercio de jóvenes no alcanza el nivel dos, ni en matemáticas ni en lectura). Además, apenas tres de cada 10 estudiantes mexicanos de 15 años alcanzan el nivel mínimo de competencia en matemáticas; en ciencias, sólo la mitad llega al nivel básico.

En México hemos tenido reformas educativas, contrarreformas, y, ahora, en tiempos de la Cuarta Transformación (4T), se inventaron el modelo de la Nueva Escuela Mexicana, sin embargo, seguimos sin resolver lo fundamental: que los niños aprendan.

Hoy, el gobierno mexicano brinda más apoyos, mediante la entrega de becas escolares, pero eso no se refleja en más aprendizaje y hay recurrente resistencia del gobierno a aceptar las fallas, para enmendar el camino.

El propósito de PISA no es medir la memorización de datos, sino la capacidad de los estudiantes para aplicar lo aprendido a problemas y situaciones de la vida real.

Para los gobiernos debiera ser una herramienta que permita mejorar las políticas públicas y ayude a identificar fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad para ajustar los planes de estudio.

Pero, el gobierno ha decidido ya no reprobar a los alumnos en el nivel básico y saltarse el examen de admisión a las escuelas de nivel medio superior y superior, con el objetivo de brindar oportunidad a todos por igual, así sean estudiantes de excelencia…o no.

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