Violento ataque en San Bartolo; ¿“si no hay muerto, no hay feria”?

Violento ataque en San Bartolo

EL PERIODISMO DE CARLOS CAMACHO

Dice la leyenda que cada que se celebra la feria de San Bartolo, un barrio pachuqueño con sabor a pueblo, a provincia, “hay muertito” o por lo menos hay pleitos de borrachos que derivan en lesionados.

El mero día de San Bartolome es el próximo lunes 24 de agosto, pero en las calles y frente a la iglesia del pueblo, ya están dispuestos los juegos mecánicos y se han instalado los comerciantes que cada año hacen su vendimia.

Y, la leyenda estuvo a punto de repetirse en la persona de un familiar cercano a este espacio, quien esta madrugada sufrió la acometida de un grupo de vándalos que, sin más, como la canción de Ruben Blades, “puñal en mano le fue pa´encima sin compasión”, causándole una lesión en el estómago que requirió hospitalización y cirugía urgente.

Hoy, por fortuna y para la suerte de este adolescente de 17 años, que dedica su tiempo trabajar, estudiar y jugar fútbol…en San Bartolo, está en la sala de recuperación de un hospital.

¿Que si saben quiénes fueron los agresores? Parece que sí y es de esperarse que las autoridades hagan su labor, detengan a los agresores y paguen por su delito, un delito que a poco estuvo de arrancarle la vida a este joven que sólo alcanzó a escuchar “¡¡¡ellos son!!!” y de pronto ya tenía clavado un puñal en el abdomen.

Arma que se llevó clavada hasta el hospital, donde los médicos le salvaron la vida y rompieron, por ahora, con esa idea de la gente del pueblo de San Bartolo de que “si no hay muertito, no hay fiesta”.

EL asunto va más allá de la sanción a los agresores, para evitar que se les aplique la Ley del Talión, es saber qué hacemos como sociedad, como padres de familia, para evitar que nuestros hijos no tuerzan el camino y se caigan en el mundo de las drogas, la delincuencia y se conviertan en agresores de otros jóvenes que, en lo posible, llevan una vida tranquila, de bien, sin perjudicar a nadie.

A título personal, lamento lo ocurrido y le deseo a mi sobrino-nieto, que se recupere pronto, se incorpore a su vida de bien y deje que las autoridades correspondientes hagan su labor y los culpables de sus lesiones reciban una sanción ejemplar.

Es lo menos que se puede pedir.

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