NOCHE REDONDA EN EL AZTECA; MÉXICO GOLEÓ Y GUSTÓ

  • Un concierto del equipo mexicano en el segundo tiempo, que hizo soñar al país.
  • “Fue la noche de Ochoa”: Javier Aguirre

Por: CONSTANCIO CORTÉS

Inenarrables la cantidad de ovaciones y emociones que se vivieron esta noche en el estadio Azteca, en el que hubo muchas “primera vez”.

La calificación de México a la segunda ronda ganando todos sus partidos.

La primera ocasión que no recibe gol en la primera etapa.

La primera ocasión que dos mexicanos por naturalización anotan goles en el mismo partido.

La primera ocasión que un jugador mexicano juega en seis mundiales.

Y muchas más primeras veces que no se alcanzarían a contar, pero también es la primera ocasión que los miles de aficionados gritaron en el estadio el nombre de Ochoa, que ingresó en medio de la aprobación del público para cerrar una noche de ensueño, llena de buen fútbol y de esperanzas para lo que viene.

Algo pocas veces visto en un mundial del equipo mexicano, luchar codo a codo con uno de los futbolistas más veteranos, al lado de Gilberto Mora, de menos de 18 años, y Mateo Chávez, a quienes nunca les faltó valor para encarar a los rivales con el corazón valiente y un fútbol de clase mundial.

Los aficionados que abarrotaron el estadio cantaron, corearon los nombres y hasta lloraron de emoción en una noche de fiesta para el fútbol mexicano, coronando brillantemente una primera etapa que hace pensar en cosas grandes.

Del partido mucho que agregar, costó trabajo abrir a la poderosa defensiva europea, pero la insistencia y la terquedad del equipo mexicano, arropando a Mateo Chávez para anotar el primer gol, el que abrió la puerta, seguido de la ambición de Quiñonez de no dar un balón por perdido para conseguir el segundo tanto; y la paciencia de Fidalgo que esperó y esperó el momento adecuando, para darle la puntilla al rival y sellar el triunfo mexicano.

EDSON ÁLVAREZ, CAPITÁN MEXICANO. FOTO: MIGUEL PONTÓN/INFO LIBRE

Mora, destacado, todo un mariscal de medio campo que supo llevar al equipo con talento e inteligencia para conseguir lo nunca antes logrado.

Ochoa, tras su debut en el estadio Azteca en el 2004, tras una lesión de Adolfo Ríos, que lo hizo debutar a sus escasos 17 años, preparado por Néstor Verderi, y de ahí en delante se adueñó del arco americanista y de la selección nacional.

Hoy dijo Javier Aguirre, “Fue la noche de Memo Ochoa”.

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