Constancio Cortés
Con la sensibilidad a flor de piel de los participantes y lágrimas de dolor de los asistentes, culminó el Viacrucis viviente en San Agustín Metzquititlán en su 55 edición, que dejó un mensaje muy claro entre la población y los visitantes:
El dolor de María al ver a su hijo en la cruz y todo el castigo durante el recorrido.

Destacada actuación de Juan Carlos Herrera, representando a Jesús, y en general de todos los actores.
La emoción y el dolor se reflejaba por doquier, pero no hubo aplausos, solo la reflexión en cada uno de los participantes y público.


