De la Jerarquía a la Liberación, la Biblia Latinoamericana Sacude el Concepto de “Sumisión”
Por Melchisedech D. Angulo Torres/ Politólogo
La interpretación de los pasajes bíblicos sobre la sumisión de la mujer en el matrimonio está experimentando una transformación radical bajo la óptica de la Biblia Latinoamericana, una corriente hermenéutica que pone el acento en la justicia y la liberación de los oprimidos. Este análisis teológico contemporáneo no busca desechar la literalidad de los textos sagrados, sino desencadenar su sentido profético y revolucionario para las comunidades de fe de hoy, redefiniendo las relaciones conyugales de poder y servicio.
El punto de partida de esta relectura es el a menudo ignorado principio de la sumisión mutua establecido en Efesios 5:21: “Sométanse unos a otros en el temor de Cristo.” Este versículo se erige como la clave hermenéutica, sentando la base de una reciprocidad fundamental en todas las relaciones cristianas. Así, el matrimonio se entiende como una comunidad de discípulos iguales donde la sumisión se convierte en una actitud cristiana universal de servicio, desmantelando la idea de un mandato unilateral dirigido solo a la mujer.
La compleja cuestión de la “cabeza” (kephalē) en pasajes como Efesios 5:23 es revisada a través del modelo de Cristo. Si el marido es “cabeza” como Cristo, su rol no puede ser el de la dominación, sino el del servicio sacrificial y la donación de sí mismo, tal como lo ejemplificó Jesús al lavar los pies y entregarse en la cruz. Se propone, por ende, que el concepto de “cabeza” remite a una jefatura de amor, vida y origen, y no a una jerarquía de poder opresor, un entendimiento que se refuerza al considerar la relación de entrega mutua dentro de la Trinidad.
Los llamados “códigos domésticos” de la Biblia (Colosenses 3:18-19, 1 Pedro 3:1-7), que reflejan la estructura patriarcal del siglo I, son interpretados no como una validación de dicha estructura, sino como el audaz intento del cristianismo primitivo de inyectar una dinámica revolucionaria: el amor agápico y el respeto mutuo. A la mujer, la “sumisión activa” se le presenta como una estrategia de testimonio, una fuerza misional capaz de convertir al cónyuge. En este marco, el mandato al marido resulta ser el más radical y exigente: debe amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia (hasta la entrega total) y tratarla con honor como “coheredera de la gracia”. Este término, crucial, establece la igualdad absoluta en dignidad y derechos ante Dios.

Por lo tanto, el Evangelio obliga al hombre a romper con la lógica patriarcal de su tiempo, asumiendo una carga ética y teológica más pesada: la de ser un liberador que honra a su compañera como su igual.
En definitiva, la hermenéutica de la Biblia Latinoamericana dinamiza el concepto de “sumisión,” transformándolo de una obediencia jerárquica a una ética de la reciprocidad y la dignidad. Al estar referenciada “como al Señor,” se establece un límite sagrado contra cualquier abuso, mientras que el fin último es la edificación de una familia (iglesia doméstica) que refleje el Reino de Dios y sea testimonio de liberación. Esta lectura fortalece el mensaje evangélico, mostrando que su esencia es la buena noticia de liberación para la humanidad entera, sin distinción de género.
@_Melchisedech


